
A las 12,00 h. de la noche cientos de mequeros atrevidos se pusieron delante de los toros de fuego y de una gran cantidad de petardos que salían de ellos y que la propia gente arrojaba.
Si por la mañana el pueblo disfrutó de los encierros, por la noche tocaba lidiar también con toros, pero esta vez de fuego. El camino del Verdoso, sin coches, vallado principio y al final y con los cuerpos de seguridad controlando la situación para que no ocurriera nada, se llenó de unos estridentes sonidos producidos por los petardos de estos toros (de plástico) de fuego, y por un personal experto pirotécnico que llenó la calle de luces, sonido y color.
Tras tres toros de fuego y muchos petardos, y no sin sustos y carreras de los que se acercaron a presenciar el acto, finalizaría el penúltimo evento de este viernes 12 de las fiestas de Meco.





