Toda la belleza del teatro barroco fue plasmada por el grupo MICOMICÓN en una representación sensitiva, divertida y abrumadora. Explosión de color y un despliegue escénico formidable para un texto que es menester dejar a cuenta ,que se halle bien dicho, que si no llega le falta un pico, para ser obra maestra.
Asombroso recorrido por la vida de Lope de Vega a través de varios actos seguidos, pero bien diferenciados, y con un plantel de actores y actrices que llenaron uno a uno y en su conjunto el escenario,
Con un ritmo vivo, alimentado por las composiciones musicales (que en algún momento recordaban a los frescos de cualquier museo de la época), y un lenguaje fiel al del siglo XVII, Laila Ripoll llega al espectador de una manera única. Más de cinco minutos de aplausos al finalizar la representación dan buena cuenta de lo dicho. 
La autora se sirve de la silueta de la sombra para estructurar el giro de los sucesos, mientras que la evolución de la figura de Lope de Vega le sirve al espectador para acotar los diferentes planos temporales que abarca la obra.
Especial mención merecen las distintas interpretaciones de las ciudades que visitó el Fénix de los Ingenios, entre ellas Madrid, Valencia y Sevilla. En suma, un regalo para los sentidos en forma de representación escénica.




